Fin del “France” y de la “dama azul”
El
"Blue Lady", más conocído como ex-Norway y ex-France
fue definitivamente desmantelado en las mortíferas playas de la Bahía
de Alang,
el célebre cementerio de barcos.
En noviembre de 2008 apenas quedaban algunos hierros retorcidos de su bella
silueta. Tal y como prometimos en su día, hemos optado por no publicar
ninguna instantánea de su agonía y hemos preferido exclamar:
HA MUERTO EL "BLUE LADY", VIVA EL "FRANCE".
El texto inferior constituye nuestra portada. Desde el nacimiento
de ésta web ha sufrido múltiples modificaciones, pero hemos
querido conservar la casi totalidad del original. Por ello advertimos que
algunos términos de la narración pudieran inducir a confusión.
Después
de
tres angustiosos años el "Norway", ex "France",
uno de los trasatlánticos más elegantes jamás diseñados,
fué retirado definitivamente de los mares que durante más
de cuarenta años surcó. Anclado en los astilleros alemanes
de Bremerhaven desde julio de 2003 hasta el 25 de mayo del 2005, el que
fuera durante décadas el buque de mayor eslora del mundo, fue vendido
por la Norwegian Cruise Line para su posterior desguace.
Para muchos, por no decir para casi todos los amantes de los viejos trasatlánticos, el "France" murió hace casi treinta años en el llamado Cayo del Olvido en el sur de su Francia natal. Pero también es cierto, que el viejo gigante sobrevivió al que parecía ser su fin y navegó –aunque travestido- nuevamente los mares. Sus recorridos fueron, a partir de entonces, mucho más apacibles y con menor encanto. Ahora, a los 45 años de su construcción, ha muerto irremisiblemente. Hay quien opina que se trata de un final honroso pero, ni un desguace prematuro, ni la conversión en hotel de un gran trasatlántico -llámese “France”, “Queen Mary” o "Queen Elizabeth 2"- podrán serlo nunca.
Los
fondos marinos siempre fueron los destinos naturales de estos gigantes.
El fuego se cebó en el “Normandie”, "Lakonia",
"Achille Lauro" y en el “Queen Elizabeth”. En cambio
el “United States”, parece haberse salvado definitivamente:
arrinconado desde hace décadas en un muelle de Pensilvana, hay quien
parece dispuesto a hacerle surcar nuevamente los mares. Su traslado a los
astilleros de Bremerhaven parece próximo. ¿Y qué decir
del viejo “Queen Mary”? Tras permanecer varias décadas
anclado en Long Beach como hotel flotante, la Cunard vuelve a interesarse
por él, después de que los actuales inversores se declararán
en quiebra hace ya dos años.
![]() El France emerge de la niebla y se aproxima al pier 88 en Nueva York. Año 1966. (Archivo Carsten Wastack) |
El
“France” vs. “Norway” debía de haber realizado
su última travesía durante el verano del 2004. Para entonces
se creían finalizadas las reparaciones por los daños causados
en la explosión de Miami, en mayo de 2003. Primero visitaría
Atenas con motivo de las Olimpiadas para, a continuación, dirigirse
a su último puerto: Ámsterdam. Allí, habría
de convertirse en hotel flotante. Pero el destino quiso por un instante
que el gigante retornase a su querida Francia. El multimillonario galo Isaac
Dahan, propuso la construcción de un dique específico
en el muelle de Honfleur (Calvados) con vistas al atraque del "France"
y convertirlo en museo marítimo. Quizá ésta solución
hubiese calmado definitivamente al Comité «Le France sous pavillon
français» y varias asociaciones de amigos del “France”
que lpresionaron durante años al gobierno galo para lograr su regreso
definitivo. Pero el proyecto fracasó debido a sus elevados costes.
Antes de partir de Bremerhaven, el Gobierno francés, aparentemente
sensible a las presiones ciudadanas y mediáticas, envió a
su Secretaria de Estado para Asuntos Marítimos a fin de negociar
una salida honrosa para el viejo buque y evitar así el que parecía
ser su destino cantado: el desguace.
A primeros de abril de 2005, la NCL anunciaba que
el nuevo propietario, la Star Cruises se proponía conducir el barco
hasta Singapur para convertirlo en hotel flotante en Port Klang (Malaysia).
Pero para el Gobierno alemán la realidad era bien distinta. Según
Los Verdes, la propuesta de llevar el barco a Malasia, escondía una
trampa. De lo que se trataba -afirmaban- era de sacarlo de Bremerhaven para
conducirlo posteriormente a Alang y proceder allí a su ulterior desguace.
Denunciaban los alemanes las precarias condiciones de trabajo de los hindúes
y la peligrosidad de las tareas de desmantelamiento del France, habida cuenta
de la elevada cantidad de amianto utilizada en su construcción. Al
final, hubo que darle la razón a Berlín. En principio, las
posibilidades de que el Norway acabase sus días como Hotel flotante,
fueron muchas, pero con el paso del tiempo se fueron extinguiendo. Durante
meses permaneció fondeado en alta mar mientras tres turnos de vigilantes
velaban por su seguridad. Cual buque fantasma, el Norway se fué deteriorando
por días y trasladado de un lugar a otro, hasta que llegó
el fatal desenlace.
En
definitiva, sea como fuere, el "France" muere.
Para quienes te conocimos, recorrimos tus cubiertas y pasillos, vaya un
último recuerdo. Jamás te olvidaremos.
Fernando
G. Dörner
(abril 2005-septiembre 2008)
Ultima actualización: 30 diciembre de 2009
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