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El
ultimo trasatlántico... hasta el QM2
La primera vez que ví el Vistafjord fue en Málaga en 1979…
y al instante me cautivó su tamaño majestuoso, pero también las proporciones
de su diseño exterior. Aún hoy, casi veinticinco años después, cuando me preguntan
por mi buque ideal de cruceros no puedo evitar que vengan a mi mente muchas
imagenes relacionadas con el Vistafjord. Posteriormente he tenido
el privilegio de visitar tres veces este buque, dos como Vistafjord
y una como Caronia. Cuando el astillero británico Shaw Hunter entregó el Vistafjord
a la Norwegian America Line en 1973, muchos pensaron que se trataba del ultimo
trasatlántico real que se construiría. Sin embargo, siguiendo la senda del
Sagafjord y del QE2, en realidad era un buque construido
para un doble propósito. Sus líneas clásicas reflejaban la cenit del diseño
de buques de línea de pasaje para el Atlántico Norte, pero combinadas con
una cierta imagen de resort a flote. Sin embargo, el arrufo y la brusca de
sus cubiertas no ofrecen dudas de que estás a bordo de un barco, de uno de
los últimos barcos construidos para cubrir una línea regular de pasaje.
Las
claves de su diseño
El
Vistafjord,en realidad, es una versión actualizada del Sagafjord,
entregado a la NAL en 1965 por astilleros franceses. Todos los libros sobre
buques de crucero se refieren a ellos como gemelos. Su casco es casi el mismo
(de hecho, no se realizaron pruebas del casco de Vistafjord en el
Canal de Experiencias), su equipo propulsor es idéntico (dos grandes
motores diesel de dos tiempos), y su “general arrangement” es
muy parecido.
Sin embargo, ya en origen, había algunas diferencias entre ellos:
1. Entre las entregas de ambos buques habían transcurrido ocho años,
en los que habían entrado en vigor nuevas regulaciones sobre estabilidad,
control de inundación, etc. que tuvieron que ser implantadas en el
Vistafjord. Se necesito, por ejemplo, una subdivision nueva del casco,
y otro detalle importante, el Vistafjord, fue construido enteramente
en materiales no inflambles.
2. Siguiendo la senda del QE2 y del Sagafjord, el aluminio
fue masivamente utilizado en la onstrucción de la superestructura,
por lo que el Vistafjord tiene una cubierta más que su gemelo.
Este hecho, junto con la ampliación de la superestructura a proa y
popa, significo que podía transportar cien pasajeros más que
su hermano mayor.
3. El comedor está ubicado una cubierta más alto que en el Sagafjord,
en la cubierta más baja de las superstructura. En el comedor del Sagafjord,
la sensación de espacio se obtiene con un entrepuente de dos cubiertas,
por la falta de luz natural Pero en el Vistafjord existen grandes
ventanas a ambos costados, y la luz que penetra a través de ellos confiere
una tremenda sensación de espacio a esta dependencia
Entrega
El
15 de mayo de 1973, con cuatro meses de adelanto sobre la fecha contractual,
el Vistafjord fue entregado a la Norwegian America Line (NAL). Tras
ser bautizado en Oslo, comenzó su primera travesía transatlantica
a Nueva York el 22 de mayo y, en el siguiente invierno, se estrenó
realizando cruceros de larga distancia para la leal clientela de la NAL, junto
a su gemelo.
El Vistafjord fue siempre un buque de un perfil exterior muy equilibrado.
Para el que suscribe, su aspecto es inolvidable. Sus formas están muy
alejadas de los bloques cúbicos en los que se han convertido muchos
buques de cruceros actuales. El Vistafjord se caracteriza por una
roda tipo clipper, que junto a la forma redondeada, casi semicircular de la
proa de la superestructura, confiere a este buque una impresionante estampa
de proa. A popa, la superestructura desciende hacia toldilla formando terrazas,
que acaban es una popa de crucero. Siempre he preferido su estampa de proa.
Como todos los buques de línea, su estampa piramidal está coronada
por una chimenea muy clásica... aunque ciertamente más cúbica
que la del Sagafjord, de formas más redondeadas. Interiormente,
el buque tenía algunos detalles interesantes. Su escalera de proa era
(y es) particularmente atractiva, ya que forma, en las cubiertas más
altas un atrio de forma ovalada, uno de los primeros encontrados en un buque
de pasajeros. Hoy, este espacio parece espacioso y amplio, más de treinta
años después de ser diseñado. En la parte más
técnica, la cooperación entre Norwegian America Line y Sulzer
significó que el Vistafjord fue uno de los primeros buques
de crucero equipado con control desde el puente de los motores principales.
Por ultimo, se emplearon por primera vez en un buque de cruceros camarotes
prefabricados, un método utilizado extensamente en la actualidad.
Sus años como Vistafjord
Tras
su entrega, el Vistafjord, junto con su gemelo Sagafjord,
se dedicaron exclusivamente a cruceros. Los únicos viajes trasatlánticos
que ofrecían eran cruceros de posicionamiento entre las temporadas
de Europa y el Caribe. A finales de los setenta, en medio de una grave crisis
económica, se produjo además la entrada de nuevos rivales en
el segmento de cruceros de lujo, con una competencia atroz. Curiosamente,
parte de esa competencia era también de origen noruego (Royal Viking).
Como resultado, se produjeron conversaciones para para fusionarse con Royal
Viking en 1980, que habría convertido al Vistafjord en el
Royal Viking Vista, pero que no fructificaron. Ese mismo año, los dos
buques de crucero de Norwegian America fueron transferidos a una nueva compañía,
Norwegian America Cruises A/S (NAC), una “joint venture” al 50
% con el armador noruego Leif Hoegh&Co. En 1983, Norwegian America Cruises
fue comprada por Cunard. Al principio, los buques noruegos eran promocionados
bajo la marca Cunard-NAC, pero finalmente, en 1990, fueron comercializados
también como Cunard. Sus chimeneas fueron pintadas de rojo, aunque
Cunard mantuvo el nombre, tripulación y caracter de ambos buques.
En 1984, poco tiempo después de su compra por Cunard, el Vistafjord
sufrió la primera gran carena de su carrera, en Malta. La principal
alteración fue la construcción de una estructura de aluminio
de 90 toneladas de peso en toldilla, a proa de la piscina, en el area ocupada
por el antiguo Viking Club y la cubierta exterior de juegos, para alojar un
lujoso night-club de dos cubiertas, coronado con un gran lucernario de cristal.
Las puertas laterales automáticas permitían el acceso a dos
cubiertas laterales que se extendían hacia popa, protegidas del viento,
y soladas en teca. Al mismo tiempo, el casino y la biblioteca fueron trasladados
a otra ubicación y el comedor principal fue ampliado. Algunos camarotes
de la cubierta Sun fueron equipados con balcones, y se eliminó un bote
salvavidas por costado (que fue sustituido por balsas) para que no tuvieran
vistas interrumpidas estas cabinas. Además, se construyeron trece camarotes
adicionales. A finales de los ochenta se construyó una cubierta de
juegos encima de la cubierta bridge, protegida por pantallas de cristal oscuro
que comenzaban en la chimenea. Esta nueva cubierta, quizás por problemas
de estabilidad, no se sólo en teca, por lo que su uso en días
calurosos es complicado. Además, las pantallas comenzaron a deteriorar
la línea del buque.
Diez años más tarde, el Vistafjord fue enviado de nuevo
a Malta para sufrir su carena de “media vida”, con un presupuesto
de 15 millones de dólares. El cambio más importante fue la conversion
de los camarotes de los oficiales en la cubierta bridge, en camarotes con
balcón para pasajeros. Entre estos, se encontraban dos suites duplex,
parecidas a las existentes en el Queen Elizabeth 2. La cubierta superior
de estas suites se ubicó delante de la chimenea, lo que empeoró
la limpieza de su perfil. Asimismo, algunos camarotes de la cubierta Sun fueron
dotadas de balcones, y los camarotes más pequeños, de las cubiertas
inferiores, fueron reconstruidos y dotados de nuevos muebles y aseos. El nivel
superior del Club Viking fue reconstruido como restaurante alternativo.
En mayo de 1996, Kvaerner ASA compró Trafalgar Corp, el holding que
poseía Cunard, por 904 millones de libras. Kvaerner mostró escaso
interés en el tráfico de cruceros y pronto Cunard estuvo en
venta, aunque también puso en marcha un plan de dos años para
covertir en rentable la naviera británica. El 6 de abril de 1997, durante
un crucero trasatlántico de posicionamiento, se declaró un incendio
en un pañol de la lavandería del Vistafjord, activándose
la alarma general. Todos los pasajeros, con los chalecos salvavidas colocados,
fueron llamados a sus lugares de reunión para proceder a un posible
evacuación. Un camarero murió por inhalación de humos,
pero al final el fuego fue extingido por la tripulación y el buque
atracó en Freeport, puerto al que se había dirigido a toda máquina.
El crucero fue cancelado y los pasajeros fueron repatriados, o bien enviados
al puerto de destino del crucero. Cunard devolvió el 100 % de los pasajes,
junto con un crédito de 1.000 dólares para un futuro crucero.
Tras varios rumores sobre su venta (Vlasov, Orient Lines, NCL, etc.) en 1998,
Carnival Corp. compró finalmente Cunard a Kvaerner ASA, y nombró
a Larry Pimentel consejero delegado de Cunard Line. Gracias a su conocimiento
sobre el negocio de los cruceros, su estrategia fue devolver a Cunard su imagen
clásica y tradicional, que se había perdido en los últimos
veinte años. Y una de las piedras angulares de esta estrategia fue
convertir al Vistafjord, tras una reforma, en el Caronia, y registrarlo
bajo pabellón británico en diciembre de 1999, exactamente 50
años después de la entrada en servicio del famoso “Green
Goddess” de Cunard. Y es que si había algún buque capaz
de dar continuidad a la leyenda del segundo Caronia, ese era el Vistafjord.