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(Foto© 2000-2005 by Fernando G. Dörner) |
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| Los años dorados del "France" |
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| El
“France” rompió moldes en casi todo. Sólo algo
jugó en su contra. Nació cuando la era de los grandes liners
ya agonizaba, es decir, demasiado tarde. Determinadas características
de su construcción resultan, aun hoy, realmente revolucionarias.
Las hélices, por ejemplo, con un peso de 28 toneladas y 166 revoluciones
por minuto, eran capaces de empujar el buque sobre una hipotética
ola de 9 partes y 120 metros de largo. La dirección de las olas
fue muy tenida en cuenta para las vibraciones. Su timón pesaba
74 toneladas y era capaz, mediante su equipamiento hidráulico,
de girar setenta grados, incluso a máxima velocidad y en sólo
treinta segundos. Fue de los buques más limpios de su tiempo y sus chimeneas con dos alerones anti-humos -lo que más tarde se rebelaría como su distintivo- impedían la caída de hollín y restos de combustión sobre cubierta. Su interior estaba plagado de miles de habitáculos. Del más pequeño taller hasta la Sala de reuniones de la clase turista, mayor que seis canchas de tenis. La despensa contenía suficiente género como para alimentar a todo el barco durante diez días. A eso había que añadir, además, 18 cámaras frigoríficas. El aire acondicionado -el primero en la historia de los barcos de pasaje- se movía a través de cincuenta kilómetros de canalizaciones. Casi treinta mil kilómetros de cable proporcionaban la energía eléctrica. A bordo se encontraban, además de las imprescindibles salas de reuniones y camarotes, varios salones, restaurantes, un teatro-cine con un aforo de 640 butacas, una cancha de tenis, dos piscinas, bodegas, capilla, sala de juegos, teatro para niños, sala de lectura, librería, sala de música, hospital con 23 camas y cámara mortuoria. El hospital contaba con quirófano y sala de partos, además de una cámara para cuarentenas. Un jefe médico estaba al frente del Hospital. Le acompañaban un médico segundo, una enfermera jefa y enfermeras. Un total de ocho personas estaban permanentemente de guardia en el hospital. La cocina de mas de mil metros cuadrados, albergaba una panadería, confitería, cámaras para carne y verduras, sala de despiece, grill, tostaderos de café, bodegas y departamentos para cuberterías. La red telefónica de a bordo disponía de 1.300 teléfonos. Todos los camarotes y oficinas del “France” disponían de teléfono y su centralita telefónica contaba con 1.400 conexiones... El agua potable de a bordo se obtenía a través de un vaporizador. Conforme a las recomendaciones de la US Coast Guard, tras la vaporización se neutralizaba el agua, para, a continuación, ser mineralizada, clorada y filtrada nuevamente. En total el personal de cubierta ascendía a 93 personas. La responsabilidad de las maquinas recaía en el primer ingeniero. A continuación figuraba el ayudante del primer ingeniero, así como un ingeniero segundo. El electricista primero contaba con el apoyo de un ayudante electricista. El personal de maquinas lo constituían 163 personas. La zona del Catering la regentaba un Administrador, un suplente, un Jefe de camareros y un Maitre de Hotel. El departamento de comunicaciones contaba con un radiotelegrafista primero, electricistas, oficiales radiotelegrafistas y aspirantes. Un total de diez personas estaban al frente del entramado de las comunicaciones.
Más de 300.000 pasajeros viajaron durante los cuatro primeros años en el buque, garantizando unos suculentos beneficios. La bonanza continuó de hecho hasta 1970. Fueron los tiempos dorados del barco. Se rodaron media docena de películas de gran impacto comercial. Louis de Funnes y sus gendarmes vivieron locas aventuras a bordo, camino de Nueva York. Al Pacino, cansado de ser el policía decente de “Serpico”, se sentaba, pensativo, a pocos metros de la proa del “France” en la escena final de la película de Sydney Lumet. Jean Paul Belmondo y David Niven corrían como posesos a lo largo y ancho del barco en la simpática “El cerebro”. Star System, mundo de la moda y políticos viajaron, durante años, a bordo del lujoso trasatlántico.. Nunca arrebató la “banda azul” o “cordon bleu” -como gustaba ironizar a su primer capitán Georges Croisille- al “United States”. Tampoco lo necesitaba. Su ocupación durante finales de los 60 era casi total. De octubre a marzo fijaba su base en Nueva York y en abril se trasladaba a Cannes. A finales de 1968 había transportado a más de 400.000 viajeros y recorrido un millón de millas. Sus pasajeros consumían 15 toneladas de carne, 6 toneladas de pescado, 50 toneladas de frutas y verduras, 78.000 huevos y 16.000 botellas de vino, por travesía. |
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 El
"France" en Las Palmas de Gran Canaria, el 28 de abril de 1973.
La maniobra de atraque la dirigió el práctico Manuel G. Quevedo, autor de la fotografía. (Archivo Díaz Lorenzo) |
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Preciosa estampa de dos clásicos. El France "perseguido" por el legendario Queen Mary.
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