El
incendio del Angelina Lauro
Desde
el Siglo XIX, varias navieras holandesas pugnaban con el fin de atender
un servicio regular de pasajeros y carga entre Holanda y sus colonias
asiáticas en las Indias Orientales. Una de ellas era la Stoomboot
Reederij "Rotterdamsche Lloyd" (Rotterdam Lloyd), fundada
en 1875 y con sede en Rotterdam, la cual a mediados de los años
veinte, contaba para ello con tres “liner” de 11.000-12.000
TRB llamados SLAMAT, INDRAPOERA y SIBAJAK. Hacía
años que su gran competidora era la Stoomvaart Maatschappij Nederland
(Nederland Line), una naviera fundada en 1870 y con sede en Amsterdam,
que en 1930 incorporó a la misma ruta de las Indias Orientales
a los gemelos de 19.000 TRB, llamados JOHAN VAN OLDENBARNEVELT
y MARNIX VAN SINT ALDEGONDE, más grandes y elegantes
que sus rivales. Antes de producirse la reacción de la Rotterdam
Lloyd en la carrera que mantenían ambas navieras por el tamaño,
la comodidad y la rapidez de sus buques, la Nederland Line decidió
ampliar su flota con un nuevo “liner” de 20.000 TRB: el
ORANJE. Un nuevo y duro golpe a su rival.
El
Angelina Lauro, a punto de arribar en el puerto de Santa Cruz de Tenerife.
Finales de la década de 1960.
Archivo: José Luis Torregrosa.
El
contrato se firmó a mediados de los años treinta con el
astillero Nederlandsche Scheepsbouw Maatschappij, de
Amsterdam, y su botadura tuvo lugar el 8 de septiembre de 1938, con
la reina Guillermina actuando como madrina. Hasta el mes de junio de
1939 no empezaron las pruebas oficiales del ORANJE
(el nombre fue elegido en honor de la Casa Real de Oranje) en las que
consiguió una velocidad máxima de 26 nudos, marca que
le otorgó en esos momentos el record de ser el buque de pasaje
más rápido del mundo. Sus características principales
eran las siguientes:
Tonelaje
de Registro Bruto 20.117 toneladas
Eslora 199,9 metros
Manga 25,5 metros
Calado 8,8 metros
Propulsión 3 motores diesel Sulzer, 3 ejes
Potencia 27.500 BHP
Velocidad de servicio 21 nudos
Disponía
de ocho cubiertas para el pasaje distribuidas en 283 plazas de primera
clase, 283 de segunda clase, 92 de tercera clase y 82 de cuarta clase.
El diseño y muchas de sus soluciones eran tan vanguardistas que
al ORANJE no dejaron de lloverle los piropos de numerosos expertos mundiales
en construcción naval: “I visited her in the 1950s as the
ORANJE as she was a beautiful ship”, “The design of the
ORANJE was revolutionary. The vessel had a pot-belly-shaped
hull, resulting in architectural compromise between a tonnage as low
as possible and sufficient space for three large diesels and fuel storage”
o “The powerful diesels, each one driving a screw, would make
her the fastest motor ship in the world”. El nuevo y flamante
buque, sin duda, los merecía..
En el verano de 1939 realizó dos cruceros,
a modo de prueba, al archipiélago portugués de Madeira
antes de empezar con el trabajo para el que había sido construido.
El viaje inaugural a las Indias Orientales lo inició el 4 de
septiembre en Amsterdam, vía Cabo de Buena Esperanza, viajes
que continuaron con gran aceptación de los pasajeros y usuarios.
El comienzo de la Segunda Guerra Mundial lo forzó a permanecer
fondeado en Sourabaya, en la Isla de Java, desde diciembre de 1939 hasta
febrero de 1941, momento en que fue enviado a Sydney para convertirlo
en buque hospital, conversión financiada por los Gobiernos australiano
y neozelandés. Durante cinco años sirvió como buque
hospital bajo mando australiano, aunque manteniendo tripulación
y bandera holandesa, en los que efectuó numerosos viajes entre
Australia y Nueva Zelanda. Además, participó activamente
en muchos actos de la Campaña del Pacífico.
El
Orange en en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Atchivo: J. Luis Torregrosa
Una
vez desmilitarizado fue reincorporado a la vida civil en 1946 y volvió
a Holanda con numerosos militares holandeses que habían combatido
por aquellas lejanas tierras asiáticas. De nuevo retomó
sus largos viajes, en los que se pasaría los siguientes diez
años atendiendo la línea regular de Amsterdam a Batabia
(más tarde Yakarta) hasta que la Nederland Line decidió
su finalización a causa de la disminución de la demanda,
la independencia de Indonesia y la eliminación por el Gobierno
holandés de unas suculentas ayudas. En el año 1953 sufrió
una extraña colisión en el Mar Rojo con su rival WILLEN
RUYS, en una sencilla maniobra de aproximación para
saludarse. El emergente negocio de la emigración a tierras australianas
modificó a finales de 1956 su trabajo comenzando con los viajes
hasta las antípodas, desde Southampton, vía Suez y Singapur.
En
el año 1959 fue sometido a una reparación menor en astilleros
holandeses, dejando la acomodación para el pasaje en dos únicas
opciones con 323 pasajeros en primera clase y 626 pasajeros en clase
turista. El nuevo Registro Bruto creció hasta las 20.565 toneladas.
Desde 1960 hasta 1964 continuó con los viajes a Australia y Nueva
Zelanda, en la ida, vía Canal de Suez, y haciendo la vuelta,
vía Canal de Panamá. Cada viaje suponía una auténtica
vuelta al mundo, iniciando en Amsterdam la última de ellas con
la bandera holandesa en su popa el 4 de mayo de 1964. En esos últimos
cinco años intercalaría sus grandes viajes con algunos
cruceros ocasionales, como uno en 1962 al Mar del Norte, organizado
para celebrar las bodas de plata de la reina Juliana de Holanda.
Tras
25 años formando parte de la flota de la Nederland Line, sus
propietarios decidieron vender el ORANJE el 4 de septiembre de 1964
a la Flotta Lauro por unos 10 millones de libras esterlinas.
Su rival, la Rotterdam Lloyd, también vendió por esas
fechas al WILLEN RUYS a la misma naviera italiana,
convirtiéndose en el
ACHILLE
LAURO. El ORANJE fue rebautizado ANGELINA
LAURO, en honor de la esposa del armador italiano Achille Lauro.
El 5 de septiembre partió de Amsterdam camino de Génova,
donde le esperaba una larga temporada de reparaciones en el astillero
Cantieri del Tirreno. La transformación fue completa afectando
a todas las instalaciones del buque. En el exterior, la eslora aumentó
aproximadamente 5 metros gracias a la nueva proa lanzada, la cubierta
de paseo fue alargada y cerrada completamente con ventanales, un moderno
mástil situado encima del puente surgió en sustitución
del antiguo palo proel (reemplazado ahora por dos puntales para manipular
la carga de la bodega de proa) y se instaló una nueva y emergente
chimenea que presentaba un característico deflector. El interior
no se quedó atrás con un nuevo sistema de aire acondicionado,
la renovación total en las instalaciones de fonda, una moderna
decoración, la nueva sala de cine y la novedosa configuración
de camarotes que permitía acomodar a un total de 1.230 pasajeros
distribuidos de la forma siguiente: de 180 a 377 personas en primera
clase y de 946 a 1.050 personas en clase turista; es decir, una pequeña
parte de los camarotes podían configurarse en ambas clases, según
la conveniencia de la demanda. Durante las obras de modernización,
concretamente el 24 de agosto de 1965, sufrió un violento incendio
a causa de una explosión de un tanque de propano en el que perecieron
seis trabajadores del astillero y que ocasionó el retraso en
la entrega del buque. Las obras fueron certificadas por el RINA
(Registro Italiano Navale) cumpliendo con los requerimientos
del SOLAS 1960 y 1966, en cuanto a los apartados de construcción
y seguridad. El nuevo Registro Bruto volvió a crecer hasta las
24.377 toneladas, la eslora pasó a tener 205,5 metros y cambió
su puerto de matrícula inicial por el de Nápoles, la sede
de su nueva naviera. Hasta el mes de febrero de 1966 no pudo ser entregado
al armador italiano.
El
5 de marzo de 1966 inició su nueva etapa de viajes regulares
con un crucero desde el puerto alemán de Bremerhaven camino de
Australia, vía Canal de Suez, realizando diferentes escalas durante
el recorrido. En 1967, debido al cierre del Canal de Suez modificó
su ruta por el Cabo de Buena Esperanza. Un año más tarde
comenzarían los viajes regulares alrededor del mundo que acabarían
en el año 1972 para pasar al floreciente mercado de los cruceros
turísticos. Antes había sufrido otra reconversión
en la acomodación, pasando a disponer de una capacidad para 800
pasajeros en una única clase. Su destino se encontraba en el
Caribe, donde establecería su base en San Juan de Puerto Rico,
realizando cruceros de siete días con diferentes recorridos.
En el mes de enero de 1977 fue fletado durante tres años por
Costa Line, empresa establecida en Miami, Florida. El ANGELINA
LAURO vio modificar el color de su chimenea, que abandonaba
el azul y la estrella blanca de la Flotta Lauro, por el amarillo y una
gran letra C de Costa Line, a la vez que reducía teóricamente
su nombre al de ANGELINA, para evitar cualquier relación con
sus auténticos propietarios.
Planos
del Angelina Lauro
El
ANGELINA LAURO era un trasatlántico muy popular en el Caribe,
gracias al cual muchos pasajeros disfrutaron de los cruceros, de las
atenciones de su tripulación y de las rutas que hacía.
El sábado 24 de marzo de 1979 partió de San Juan para
un nuevo crucero semanal de siete días con 669 pasajeros y 380
tripulantes. Al mando del buque se encontraba el capitán
italiano Antonio Scotto di Carlo. Todo transcurrió con
normalidad y el viernes 30 llegaron a su última visita, el puerto
de Saint Thomas, en las Islas Vírgenes, antes de dar por finalizado
el crucero. Normalmente fondeaba y los pasajeros desembarcaban en lanchas,
pero ese día atracaron a las ocho de la mañana, estribor
al muelle, en el West India company Dock, en el Charlotte Amalie Harbor.
Alrededor de las tres y media de la tarde comenzó un incendio
en una freidora eléctrica, que estaba sin atención, de
la cocina de la tripulación situada en la cubierta B. El fuego
se extendió por los conductos de ventilación gracias a
la acumulación de grasa que tenían, traspasando el control
de los mamparos y las puertas estancas. Aunque algunos tripulantes detectaron
enseguida humo, ninguno comunicó su existencia inmediatamente
y la lucha contra el fuego no pudo ser llevada de forma adecuada. A
las cuatro y cuarto de la tarde el segundo capitán Guissepe Orsi
declaró la alarma general. Sin embargo, cuando se pusieron en
marcha todos los mecanismos antiincendios ya era tarde y el fuego, junto
a un espeso humo, se había propagado por el interior del barco.
A las cinco y media de la tarde se dio orden de evacuar el ANGELINA
LAURO, después de extenderse el humo a la sala de máquinas,
que se completaría media hora más tarde. El fuego tardaría
en ser completamente extinguido cuatro días, acabando de forma
prematura e inesperada con un excelente barco. Durante las labores de
extinción se produjeron varios heridos leves pero ningún
fallecido. La situación del barco, atracado en un puerto, tuvo
mucho que ver en que no se produjera la pérdida de vidas.
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Fotografías
del incendio del Angelina Lauro: Reuben Goossens
http://www.ssmaritime.com/ |
Tanto el National Transportation Safety
Board (NTSB) como en US Coast Guard (USCG) elaboraron completos
informes acerca del accidente del ANGELINA LAURO, ya que se había
producido en aguas norteamericanas. Las conclusiones en ambos caso son
similares y, de forma resumida, estaban basadas en los siguientes puntos:
-
Hubo fallo del personal responsable del barco para establecer un adecuado
y efectivo control y coordinación en la lucha contra el incendio.
- La combinación de los sistemas de detección contraincendios
del barco y del sistema de extinción Sprinkler, con el fin de
detectar el incendio y combatirlo adecuadamente en sitios cerrados resultó
completamente ineficaz.
- El extensivo uso de material combustible en el interior del barco
contribuyó a la propagación del fuego y a la generación
de grandes cantidades de humo espeso, lo que dificultó la extinción
del incendio.
El
ANGELINA LAURO fue declarado pérdida total constructiva y permaneció
semihundido en el puerto de Saint Thomas cerca de tres meses. Los trabajos
de reflotamiento comenzaron a finales del mes de mayo y acabaron a principios
de julio. Para ello sus aseguradores contrataron a la empresa de salvamento
alemana Eckhardt & Company, de Hamburgo. Sus restos
fueron vendidos a una empresa de desguaces de Taiwan. Con el fin de
llevarlo a su último destino fue contratado el potente remolcador
japonés NIPPON MARU, de 1.512 TRB, que inició
el viaje, vía Canal de Panamá. En mitad del Océano
Pacífico el ANGELINA LAURO dijo basta y, tras
detectarse una ligera escora el 21 de septiembre (el fuego había
afectado al casco), lentamente se dio la vuelta y desapareció
bajo las aguas tres días más tarde.
El
Angelina Lauro entrando en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Foto:
J. Luis Torregrosa